Yo me hice el dormido mientras ella se quitaba la sabana con delicadeza para no despertarme
se sento y me dio la espalda
las vertebras se le marcaban y se veían los esbozos de sus nalgas
se puso de pie para después agacharse y tomar su ropa interior
imagino que el piso estaba frío, pero ella se aguanto
por primera vez volteo a revisar si seguia dormido
y al parecer no sospecho que fingia
siguió con sus prendas, ahora la falda y después la blusa
en una mano la chamarra de cuero y en otra sus zapatillas
camino hacia la puerta y la abrio despacio
volteo una vez más y se fue sin mas
no me sorprendió, era la tercera ocasión que me lo hacia
lo que si me sorprendió es que esta vez dejo su número en el buró.
YA QUE MAS DA
lunes 16 de enero de 2012
domingo 8 de enero de 2012
Piernas delgadas
-Carlitos, tienes las piernas muy delgadas-
No te preocupes Jessica, cuando voy al baño y me siento me engordan.
martes 3 de enero de 2012
Un grito para el silencio
Algunas veces me gustaría gritar con toda mi fuerza
y con tal enjundia que se me saltaran las venas del cuello y estirarme todito
pero sin que nadie me escuchara.
y con tal enjundia que se me saltaran las venas del cuello y estirarme todito
pero sin que nadie me escuchara.
Serenata, nada usual
Ya es la quinta vez que escucho la misma canción
aun no me canso, es más hasta comienzo a aprenderla
y eso que apenas la escuche el Viernes.
Me gustaría darle una serenata,
con esta canción,
sobre todo hacer énfasis en la parte que dice:
“Pues bien pense otra vez y escucharte no es opción“
y después decirle lo siguiente:
“necesito perderme conmigo“
Y finalmente decirle que el pensar en ella se vuelve tóxico y me comienza a matar
aun no me canso, es más hasta comienzo a aprenderla
y eso que apenas la escuche el Viernes.
Me gustaría darle una serenata,
con esta canción,
sobre todo hacer énfasis en la parte que dice:
“Pues bien pense otra vez y escucharte no es opción“
y después decirle lo siguiente:
“necesito perderme conmigo“
Y finalmente decirle que el pensar en ella se vuelve tóxico y me comienza a matar
martes 27 de diciembre de 2011
Dile que fue lo que escribí
Soy presa del recuerdo.
Un recuerdo que me eh visto obligado a moldearme a mi mismo, para mi mismo.
Quedarme con la sonrisa en la cara y la mente enlatada en un periodo de tiempo.
No es historico para mi país, mucho menos para la humanidad.
Es un evento que involucra a dos personas.
Al menos para mi es algo histórico.
Lo que inicio hace un año y concluyo hace seis meses.
Y en los seis meses transcurridos hasta la fecha, y sin la ocupación de mi atención por cuestiones de educación, carcome en el interior el pedir absolución.
Eh estado ahí y no se si quiera salir.
La fecha no me lo permite olvidar, es muy histórico para mi como para no recordar.
Y no se, en realidad no lo se, si aun quiera decir adiós.
domingo 11 de diciembre de 2011
La despedida.
Llegué a la cafetería una hora antes de la “cita“
-Hola- me dice el que atiende
-Hola, hey Carlos (segun su credencial así se llama), quisiera pedirte un favor-.
-Digame señor-
-Vendrá una chica, se llama Damaris, dale un capuchino vainilla tamaño grande y esta servilleta, dile que la lea hasta que este sentada-
-Ok, serian 39 pesos, gracias que tenga un buen día señor, por cierto quien le digo que se lo manda-
-Am, nadie, ella lo comprenderá-
Me retire de la tienda lo suficiente como para que cuando Damaris llegue, no me vea ahí pero aun puedo ver las mesas que están en el exterior, definitivamente escogerá una de exterior.
Cuando llega Damaris no me ve, pero yo si la veo, y como le pedí el favor al que atiende la cafetería le da la servilleta y espera para su capuchino. Después de unos 5 minutos lo recibe y como predije toma una mesa en el exterior, y desdobla la servilleta.
Damaris:
Hola, no puedo estar contigo de la manera en que quieres, no puedo verte como una amiga, lo siento, no soy así, te quiero demasiado y pretender una amistad contigo, la mejor manera de evitar...nos problemas, es esta.
PD:
Como alguna vez te dije, ningún amor se olvida, solo cambia de lugar en la memoria, bueno te digo que sigues sin cambiar de lugar.
No pude quedarme a ver su reacción, me retire de la escena caminando lejos de la cafetería, recibí una llamada de ella a los 2 minutos... No pude contestar.
-Hola- me dice el que atiende
-Hola, hey Carlos (segun su credencial así se llama), quisiera pedirte un favor-.
-Digame señor-
-Vendrá una chica, se llama Damaris, dale un capuchino vainilla tamaño grande y esta servilleta, dile que la lea hasta que este sentada-
-Ok, serian 39 pesos, gracias que tenga un buen día señor, por cierto quien le digo que se lo manda-
-Am, nadie, ella lo comprenderá-
Me retire de la tienda lo suficiente como para que cuando Damaris llegue, no me vea ahí pero aun puedo ver las mesas que están en el exterior, definitivamente escogerá una de exterior.
Cuando llega Damaris no me ve, pero yo si la veo, y como le pedí el favor al que atiende la cafetería le da la servilleta y espera para su capuchino. Después de unos 5 minutos lo recibe y como predije toma una mesa en el exterior, y desdobla la servilleta.
Damaris:
Hola, no puedo estar contigo de la manera en que quieres, no puedo verte como una amiga, lo siento, no soy así, te quiero demasiado y pretender una amistad contigo, la mejor manera de evitar...nos problemas, es esta.
PD:
Como alguna vez te dije, ningún amor se olvida, solo cambia de lugar en la memoria, bueno te digo que sigues sin cambiar de lugar.
No pude quedarme a ver su reacción, me retire de la escena caminando lejos de la cafetería, recibí una llamada de ella a los 2 minutos... No pude contestar.
viernes 9 de diciembre de 2011
Excavando memorias.
-¡Santiago, deja ya de excavar!-
Pero Santiago no podía dejar de hacerlo, sabía que se lastimaría si llegaba hasta el final de esto
Era una superficie delgada de nieve por el invierno, y debajo de ella una superficie más densa de hojas secas que cayeron en otoño.
-¡Santiago, deja ya de excavar!- Seguía diciendose a si mismo.
Por más que se lo repetía a si mismo, su manos no respondían y su mente estaba volcada en la idea de verla una vez más.
Finalmente y sin saber el por qué lo había hecho, llego a verla, no estaba como el esperaba verla, tenía una sonrisa, fue entonces cuando se dio cuenta de que su sonrisa es ahora por alguien más.
Pero Santiago no podía dejar de hacerlo, sabía que se lastimaría si llegaba hasta el final de esto
Era una superficie delgada de nieve por el invierno, y debajo de ella una superficie más densa de hojas secas que cayeron en otoño.
-¡Santiago, deja ya de excavar!- Seguía diciendose a si mismo.
Por más que se lo repetía a si mismo, su manos no respondían y su mente estaba volcada en la idea de verla una vez más.
Finalmente y sin saber el por qué lo había hecho, llego a verla, no estaba como el esperaba verla, tenía una sonrisa, fue entonces cuando se dio cuenta de que su sonrisa es ahora por alguien más.
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